top of page
IMG_1508.JPG

PROFESIÓN PERPETUA DE VOTOS

Instituto Francisco Possenti

Ciudad de México

15 de septiembre de 2025

En el día de la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, Patrona principal de nuestra familia religiosa, los Cohs. Ricardo de san Ignacio de Loyola (Meraz Marín) y Alexis Yobani del Corazón de Jesús (Chávez Isidor) emitieron la profesión perpetua de votos, comprometiéndose a vivir con la mirada fija en el Señor crucificado, promoviendo la memoria de su Pasión con el testimonio de su vida y el apostolado. La celebración se llevó a cabo en las instalaciones del Instituto Francisco Possenti, en la Ciudad de México, en presencia de un nutrido número de sacerdotes, tanto Pasionistas como diocesanos y de otras familias religiosas, y varios laicos; y fue presidida por el P. Ángel Antonio Pérez Rosa, Superior Provincial. Fue, sin duda, una emotiva celebración que marca la respuesta definitiva de estos hermanos para vivir en el servicio de Dios y de su pueblo. Concluida la celebración y después de las fotos del recuerdo, se compartieron los alimentos en el aula «Pablo Danei», compartiendo en fraternidad, el júbilo por la oblación de estos hermanos. Presentamos, a continuación, la homilía pronunciada por el Superior Provincial.

HOMILÍA

 

¡Buenas tardes, hermanos y hermanas! Pues saludo con cariño a todos los sacerdotes que nos visitan, especialmente a los de la Provincia de SCOR (Provincia del Sagrado Corazón) que están aquí en México y a los hermanos diocesanos que comparten con nosotros este momento y a los hermanos de la Provincia de Cristo Rey que nos unimos para vivir este momento de alegría. Así les saludo a cada uno de ustedes que hoy participan con nosotros este momento, sabiendo que todos nos sentimos llamados por el Señor a celebrar la vida de nuestros hermanos Ricardo Meraz Marín y Alexis Yobani Chávez Isidor.

En este día en que ellos quieren consagrar sus vidas a un seguimiento de Jesús para toda la vida en esta familia pasionista, el Evangelio que hemos escuchado expresa el sentido de la profesión perpetua que van a realizar nuestros hermanos. Nos dice Jesús: «Permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes». Puede ser la mejor expresión de lo que todos deseamos por medio de la profesión religiosa. Permanecer con el Señor, unirnos a él, es la invitación de Jesús para estar unidos a él, en comunión con él, no por un día, sino por toda la vida. Este capítulo 15 del Evangelio de Juan, hace parte del discurso de despedida de Jesús después de la última cena. Y como discurso de despedida pues busca despertar en nosotros los sentimientos más sinceros para seguir a Jesús, para unirnos más a él. Por eso esta invitación de Jesús debe resonar para todo cristiano, todo cristiano, todo bautizado: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto lo arranca y a todo el que da fruto lo poda para que dé más fruto». Pero mucho más para nosotros, los consagrados, en la vida religiosa, en la vida sacerdotal, tiene que ser una llamada de atención para vivir con radicalidad este camino que hemos escogido. Por eso nos dice Jesús a todos: «Yo soy la vid y ustedes los sarmientos, el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante porque sin mí no pueden hacer nada».

 

La unión permanente con Jesús es la base de nuestro bautismo, es la base de nuestra consagración religiosa y es la base de nuestro ministerio sacerdotal. Fundamentados en el bautismo, todos, es lo que nos une a todos, el bautismo, no tenemos una categoría sobre las otras persona. Es la llamada que, la Iglesia de hoy nos está realizando a vivir en la sinodalidad, volver a tomar lo que nos une, que es el bautismo. Fundamentados en el bautismo todos queremos tomar el camino de Jesús pero nosotros los religiosos en un estilo de vida peculiar que no nos separa de los demás ni nos hace más grandes que los demás, sino más bien, que nos hace testigos de Cristo en medio de la sociedad. Porque queremos llevar en nosotros el estilo de vida de Jesús. Siempre será bueno retomar eso, tanto para Ricardo como para Yobani: hemos decidido retomar el estilo de vida de Jesús, nunca un puesto, nunca una categoría, sino ser en medio de nuestro mundo un testimonio sencillo, alegre, consistente de la persona de Jesús. Él es la vid, no lo olvidemos, él es la vid verdadera. Eso lleva consigo mantenernos unidos a la persona de Jesús.

 

Y ese mantenernos unidos pues lo distinguiría en tres aspectos. El primero, contemplarlo, hay que contemplar a Jesús, tenemos que ser contemplativos, qué es lo que él hace porque eso es lo que nos impulsa en nuestra vida continuamente. Por eso, nos toca cuidar nuestra vida espiritual, que nuestra vida espiritual se fundamente en contemplarlo para ver cómo él actúa, cómo es su estilo de vida y poder asumirlo en medio de nosotros. Segundo, escucharlo, en el Jordán, en la transfiguración. Escuchar a Jesús, lo que él nos dice. Estamos en el mes de septiembre, en el mes de la Palabra de Dios, que debe resonar en nosotros, religiosos, sacerdotes, laicos, consagrados; que esa palabra resuene y nos haga conocer a Jesús para poder seguirlo a él. Tercero, asumir su dinamismo de vida, es lo que nos distingue, es lo que nos lleva adelante, asumir su estilo de vida para entonces vivir cómo él vivió, para sentirnos cercarnos a los marginados o sentirnos también llamados a asumir el mismo corazón del Padre misericordioso, en la parábola de ayer, o del pastor que busca la oveja o de la mujer que busca la perla, el dracma que se le había perdido. Para ser como el corazón de Dios que nos busca, que busca a los pecadores para asumir ese dinamismo del Padre manifestado en Jesús que ha venido a hacer el bien, aquello que dicen los Hechos de los Apóstoles: «Pasó haciendo el bien», y se convierte en consigna de vida para todos nosotros.

 

Toda nuestra vida, por lo tanto, brota de esa unión permanente con la persona de Jesús: contemplándolo, escuchándolo y asumiendo su dinamismo de vida. En este mismo texto, un poquito más adelante, no lo hemos escuchado pero son las palabras de Jesús: «Permanezcan en mi amor», en su propio estilo de vida, en lo que le caracteriza a él. A la luz del Evangelio, podemos comprender la Primera Lectura que hemos escuchado. Siempre resuena entre nosotros esta llamada de Abraham. Dice dios a Abraham: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré». El camino de permanecer unidos a Jesús lleva consigo el optar, una opción de cada uno de nosotros, como la hemos hecho hecho cada uno de nosotros en el bautismo, en la vida religiosa, en la vida sacerdotal y ahora acompañando a nuestros cohermanos Yobani y Ricardo. Todos hemos tomado ese camino de seguir al Señor. Pero toda opción está marcada por dejar cosas buenas, nunca renunciamos a cosas malas; no, dejamos cosas buenas para llevar adelante nuestro estilo de vida en el seguimiento de Jesús, algo que consideramos siempre mejor, como la mujer que encuentra el dracma, el hombre que encuentra el tesoro perdido pues deja otras cosas, vende otras cosas buenas para optar por algo mejor. Y esa es la opción siempre vocacional, siempre optamos y dejamos atrás como nuestro padre en la fe, Abraham: «Sal de tu tierra», y no solamente de tu tierra, «deja la casa de tu padre», la casa paterna. El camino de permanecer unidos a Jesús nos invita siempre a optar. Cada uno de los votos, en el caso de los religiosos, cada uno de los votos, castidad, pobreza y obediencia, expresan nuestro deseo de dejar para configurarnos con la persona de Cristo. Lo que hemos llamado pues, siempre renunciar, no lo podemos olvidar en nuestra vida. Para Ricardo y Yobani pues es parte de nuestro caminar, hemos decidido, hemos tomado una opción y ella lleva consigo el salir, el dejar, hacia la tierra que te mostraré confiando en la persona de Cristo casto, pobre y obediente. Cada uno de nosotros los religiosos somos invitados a vivir esta dinámica que vemos hoy en Abraham, de salir de nosotros mismos, de ponernos en camino para transfigurar nuestras vidas a la luz de Cristo. Como también todos los laicos en su vida de matrimonio, en su vida laical, todos es el camino de Jesús: «el que quiera seguirme niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame».

 

Hoy somos nosotros, los Pasionistas, los que nos sentimos tocados por la misericordia de Dios en este Año Santo, el Año Santo de la Esperanza. Todos en la Iglesia caminamos como «Peregrinos de Esperanza» y en este año pues nos sentimos todos bendecidos por el Señor y deseamos contemplar la presencia de Dios en medio de nosotros, que es aquello que fundamenta nuestra esperanza. Nosotros, los Pasionistas, hoy nos sentimos animados por estos hermanos nuestros y también por tantos otros, en el caso de nuestra Provincia, en el caso de la Provincia de SCOR, en el caso de otros hermanos religiosos que están aquí con nosotros, en las vidas de los sacerdotes diocesanos que nos acompañan, en la vida de las hermanas que están presentes, pues vemos el obrar de Dios que nos invita a la esperanza.

 

Nosotros, Pasionistas, queremos configurar nuestras vidas a la luz de Cristo. Nuestro primer voto, la Memoria de la Pasión, parte de contemplar al Crucificado para que ilumine con su mensaje de amor, primeramente nuestras vidas, e íntimamente unidos a él, como dice el apóstol San Pablo, entonces nosotros podamos «predicar a Cristo crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los gentiles, pero los llamados judíos o griegos, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios».

 

Ante todo, hoy es un día que se nos invita a renovar nuestra espiritualidad Pasionista. Todos nos sentimos interpelados por la gracia de Dios que nos bendice en la vida de cada uno de los religiosos de nuestra Provincia de Cristo Rey y en la vida de estos hermanos nuestros, Yobani y Ricardo. Por tanto, ante todo, somos llamados a asumir una espiritualidad Pasionista. Y que esta sea su decisión entre nosotros para asumir todos una espiritualidad Pasionista que sea el impulso, aquello que nos une con el Crucificado, porque contemplando al Crucificado, escuchando la voz del Crucificado y asumiendo el estilo de vida del Crucidficado, nosotros, los Pasionsitas descubrimos el obrar de Dios que transforma la Cruz en árbol de vida. Desde ahí, también, no buscamos un puesto porque como dice la carta del apóstol san Pablo a los corintios: miren su asamblea: no hay en ella muchos sabios en lo humano ni muchos poderosos ni muchos aristócratas, porque nuestro fundamento no está en esas cosas, sino como dice esta carta de san Pablo a los corintios: por él, ustedes son en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. Y así como dice la Escritura: el que se gloría que se gloríe en el Señor. Que para ustedes, para nosotros, los Pasionistas, que compartimos hoy este día, estas dos entidades, la Provincia SCOR y la Provincia de Cristo Rey, y para todos ustedes: las religiosas, los religiosos que hoy nos acompañan, los sacerdotes, los laicos, pues que nuestra gloria sea el Señor. Y en él, en Cristo crucificado, podamos entonces encontrar toda nuestra esperanza. El que se gloría que se gloríe en el Señor. Que así sea. 

P. Ángel Antonio Pérez Rosa, C.P.

Superior Provincial

png-transparent-illustration-computer-icons-multimedia-multimedia-icon-miscellaneous-blue-

Ver más fotografías

© Secretaría de la Provincia de Cristo Rey

Ciudad de México, año 2025

+ 52 1 55 5271 9863                 

pasionistasmexrd@gmail.com

José Martí 233, Colonia Escandón, 11800, Miguel Hidalgo, Ciudad de México

  • Instagram
  • Facebook

CONTACTO

bottom of page