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INICIO DEL POSTULANTADO

Comunidad del Beato Isidoro de Loor

Tequisquiapan, Querétaro

1 de septiembre de 2025

El 1 de septiembre, el P. Ángel Antonio Pérez Rosa, Superior Provincial, celebró la Eucaristía en la Comunidad del Beato Isidoro de Loor, en Tequisquiapan, Querétaro, para recibir a los cuatro postulantes que, después de haber vivido el proceso de discernimiento vocacional, iniciarán su proceso de formación a la vida pasionista. Antes de terminar de la celebración, el Superior Provincial encomendó al P. César Antonio Navarrete Ferrusquia y a la comunidad formativa del Postulantado, el acompañamiento de estos hermanos. Después de la celebración, todos los presentes se reunieron en el jardín de la comunidad para compartir los alimentos. 

Compartimos a continuación la homilía pronunciada por el Superior Provincial para este momento.

HOMILIA

 

Hemos escuchado el momento en el que Jesús presenta su vocación usando un texto del profeta Isaías. Dice san Lucas que Jesús llegó a la sinagoga, le dieron el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido para llevar a los pobres la Buena Nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4, 18-19). Es un texto muy bonito que declara la misión de Jesús, cómo él se ve a sí mismo. Y él se presenta como el profeta que viene de parte de Dios a anunciar el Reino: a anunciar el Reino del amor y de la misericordia de Dios. Este texto, en el original del profeta Isaías, terminaba con un día de juicio, pero no para Jesús: él viene a proclamar el año de gracia del Señor. Eso es lo que viene a traer para nosotros; nos invita a un tiempo nuevo, al año de gracia del Señor, al año de la misericordia de Dios. Y todavía nosotros seguimos viviendo este tiempo que abrió Jesús con su vida y su persona, y que anunció hasta la muerte, y muerte de cruz; este es el tiempo del Espíritu, del anuncio del amor y la misericordia de Dios.

 

En ese mismo anuncio, tenemos a nuestro fundador, San Pablo de la Cruz, para anunciar el amor y la misericordia de Dios en el año de gracia. Y en ese mismo caminar, en el siglo XXI, los Pasionistas vamos por ese camino. Hoy ustedes quieren tocar nuestras puertas para vivir esa experiencia. Pues que sea gratificante para ustedes, que les ayude a crecer, que ante todo pongan los ojos en Jesús. Los demás somos pasajeros, los demás tenemos nuestro tiempo de caducidad, Jesús no, en él siempre debemos tener nuestra mirada porque a él decidimos seguirle y por él optamos. Que esta sea la experiencia de ustedes para que puedan optar de Jesús. Que este añito sea un tiempo bueno para profundizar.

 

Desde ahí podemos retomar la Primera Lectura que hemos escuchado (1Sm 3, 1-10). A Samuel también le costó; hubo tres intentos: la primera llamada no la entendió, le era confusa, por eso va a donde el sacerdote para ver qué es lo que está pasando; una segunda llamada, tampoco la entendió, así que vuelve de nuevo a donde estaba el sacerdote; y en una tercera llamada el sacerdote le dice: «Entiende y responde». Creo que puede ser una escena típica del Postulantado, de este tiempo para discernir el caminar de cada uno de ustedes en el seguimiento de Jesús.

 

Nuestras Constituciones invitan a vivir este añito como un tiempo de discernimiento para profundizar qué es lo que están buscando. Las palabras del Señor en el Evangelio de Juan, «¿Qué buscan?», son buenas también. ¿Qué buscan ustedes? Miren su corazón. Dicen las Constituciones que ésta debe ser una etapa para madurar humana y espiritualmente. Un crecimiento, eso es toda la vida, pero es un momento que inicia ahora para ir creciendo humanamente en el estilo nuestro de vida, en la comunidad, porque eso es algo a lo que no podemos renunciar, no se puede ser Pasionista sin comunidad; asumir el ser Pasionista es asumir también una dimensión comunitaria de nuestra vida y de nuestra apostolado. Por eso también ustedes deben ir viendo esa dimensión de la vida Pasionista: la comunidad. Y otra, el carisma: profundizar en esa llamada del Señor para sentir, simpatizar y tener la misma inquietud que ya vivió San Pablo de la Cruz pero que también vivimos todos nosotros. Todos vivimos esta misma inquietud de ir asimilando un carisma que Dios ha dado a la Iglesia por medio de San Pablo de la Cruz. Que ustedes, en este añito puedan ver ese carisma, lo puedan discernir, se puedan enamorar de él. Y tercero, se sientan llamados a la misión; que también puedan dar ese paso y al terminar este año digan: «me siento llamado para continuar», o puedan decir que no, porque es un tiempo de discernimiento para conocer y profundizar.

 

Ante todo, gracias porque se dieron la oportunidad, ¿verdad que sí? Se la han dado con susto, ¿verdad que sí? La carita dice que tienen susto, ¿verdad que sí? Y qué bueno que tengan susto. ¡Qué bueno! Todos hemos iniciado así con más dudas que afirmaciones, ¿verdad? Pero aquí estamos. Qué bueno que han tomado en serio darse la oportunidad. Que esta etapa sea una etapa de crecimiento, sea para descubrir lo que decíamos en el salmo: «Señor que se haga tu voluntad» (Sal 39). Ante todo, buscamos la voluntad del Señor. Que ustedes, con una vida de oración, de apostolado y de trabajo, acompañados por esta comunidad y con los que somos en la Congregación, también puedan sentirse llamados a vivir este carisma que es un don de Dios en la Iglesia; un carisma que no es nuestro, no nos pertenece, es el del Señor para la Iglesia en san Pablo de la Cruz. Les invito a que este camino sea para ustedes camino para crecer, discernir y vivir una buena experiencia humana; aprovechen la experiencia para crecer humanamente como personas, que sena ustedes mismos; aprovechen la experiencia para crecer espiritualmente. Muchas veces nos duele que un muchacho que ha estado con nosotros se vaya y abandone hasta la Iglesia; ¿cómo es eso, si la experiencia es para tener una mejor experiencia de Dios? Dios siempre es más grande, seguimos a Jesucristo, caminamos con Jesucristo. Que sea una experiencia que nos lleve a mirar al Señor para enamorarnos de él, para descubrirlo como el centro de nuestra vida. Así que les exhortamos a que sea una experiencia rica, fructífera y que el Señor les acompañe en todo. Que así sea. ​​

P. Ángel Antonio Pérez Rosa, C.P.

Superior Provincial

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