top of page
IMG_3539.JPG

ASAMBLEA DE LA PROVINCIA

Del 8 al 11 de junio, los Misioneros Pasionistas de la Provincia de Cristo Rey, nos reunimos en el Centro de Espiritualidad Pasionista, en Cuernavaca, Morelos, para celebrar nuestra Asamblea anual.

 

Desde el medio día del lunes 8, fueron llegando los hermanos desde las distintas comunidades de la Provincia, notándose el entusiasmo por el encuentro fraterno que les hacía conversar y compartir las experiencias del caminar cotidiano.

 

La comida fue el primer acto comunitario. Mientras se compartían los alimentos, las risas de los hermanos resonaban en cada rincón del refectorio como eco de la dicha de ser hermanos.

 

Después de comer y de un momento de descanso, nos reunimos en la capilla para encomendar al Señor las actividades de esta Asamblea. Y habiendo recibido la bendición con el Santísimo Sacramento caminamos al salón «San Pablo de la Cruz» donde nos esperaban los facilitadores de la Asociación de Laicos para la Madurez Afectíva y Sexual (ALMAS) que, de nueva cuenta, coordinarán los dos días de formación permanente. Después de la presentación y bienvenida, la Lic. Rosario Alfaro inició el desarrollo del tema: «El arte de cultivar comunidades», señalando que, cada uno debe desarrollar su capacidad de liderear para contribuir al crecimiento comunitario. Tomando como referencia los árboles de la Biblia, el curso estará dividido en cuatro partes: raíces, tronco, ramas y hojas.

 

En el primer tema, la Lic. Alfaro recordó la necesidad de estar conectados a la fuente pues toda autoridad procede de Dios. Tomando como referencia el libro del Génesis, señaló que Dios plantó un árbol en el medio del Edén, convirtiéndose en un símbolo de la vida recibida De Dios y de la necesidad de permanecer unidos a él para poder florecer. Así mismo, mencionó que es interesante que una de las primeras acciones de Dios en la creación es llenar la tierra de vida llamada a generar más vida. En este sentido, los árboles no sólo existen; producen fruto y contienen en sí mismos la semilla que permitirá que la vida continúe. De este modo, donde Dios está presente, la vida florece, se multiplica y da fruto.

 

Más adelante, recordó que en la Escritura, una de las primeras bendiciones que Dios concede a la creacion es la fecundidad. Dios no sólo crea la vida, sino que la bendice para que genere más vida. Los árboles reciben la capacidad de producir fruto y contener semilla dentro de sí mismos; los animales son bendecidos para multiplicarse y los seres humanos reciben la misma misión cuando Dios les dice: «Sean fecundos y multiplíquense».

 

Posteriormente, la expositora mencionó que la fecundidad en la Biblia va mucho más allá de la capacidad biológica de tener hijos; se refiere a una imagen que expresa la capacidad de transmitir la vida en todas sus formas. La tierra es fecunda cuando produce cosecha; los árboles son fecundos cuando producen fruto; una familia es fecunda cuando transmite amor, fe y esperanza a las siguientes generaciones; y un discípulo es fecundo cuando ayuda a otros a crecer y desarrollarse plenamente.

 

De esta manera, la capacidad de liderear en el ámbito cristiano, sigue la misma lógica del Génesis: un árbol no existe para sí mismo; ofrece sombra, alimento, protección y fruto para otros. Su grandeza no se mide por su tamaño sino por la vida que es capaz de sostener. El liderazgo cristiano no consiste únicamente en administrar actividades, resolver problemas o alcanzar objetivos. Su propósito más profundo es crear las condiciones para que la vida pueda crecer. Por eso, mencionó que la pregunta más importante para un líder no es cuántas actividades ni cuántos proyectos puede completar. La verdadera cuestión es si ha ayudado a las personas, a las comunidades y a las instituciones para que puedan florecer, madurar y dar fruto.

 

Terminado el primer tema, pasamos a la capilla del Centro de Espiritualidad para celebrar la Eucaristía, presidida por el P. Jesús Ceja Quiroz, Superior de la Comunidad de Nuestra Señora de la Paz. Después de alimentarnos con el pan eucarístico nos reunimos en el comedor para compartir los alimentos.

Después de la cena, cada uno se retiró: unos aprovecharon para descansar, otros se reunieron para conversar y unos más caminaron por los jardines para favorecer una buena digestión.

El martes 9 de junio, inició con el canto de laudes. Después de elevar el espíritu hacia Dios, pasamos al comedor para fortalecer el cuerpo con el alimento. Posteriormente, nos reunimos en el salón «San Pablo de la Cruz» para continuar con la formación permanente.

 

La Lic. Rosario Alfaro, inició el segundo tema, invitando a los hermanos a considerar cómo se está cuidando el jardín que Dios nos ha confiado; es decir, la propia vida. Tomando como referencia el libro del Génesis, recordó que el relato de la creación culmina con el día de descanso. Dios cesa su obra y bendice ese tiempo como algo sagrado. No se trata de una invitación a la pasividad ni a no hacer nada, sino de una renuncia consciente al trabajo para recuperar, contemplar y ordenar la vida. El descanso bíblico es una forma de reconocer que no todo depende de nuestro esfuerzo y que la vida se sostiene en Dios.

 

Señaló que, así como un árbol necesita aguam nutrientes y estabilidad para dar fruto, las personas tambien necesitamos condiciones que favorezcan la vida. Cuando el sistema nervioso se encuentra en una zona de seguridad, podemos pensar con claridad, conectar con los demás, aprender, discernir y responder a los desafios de la vida. En cambio, cuando permanecemos demasiado tiempo bajo presión o agotamiento, podemos desplazarnos hacia estados de hiperactivación o hipoactivación; seguimos funcionando pero nos cuesta más escuchar, acompañar, disfrutar, crear vínculos y ejercer un liderazgo fecundo. Un árbol puede permanecer en pie durante mucho tiempo sin florecer; así, aunque la productividad puede sobrevivir durante un tiempo con un sistema nervioso agotado, la fecundidad no.

De ahí que es necesario tomar en consideración las señales que van apareciendo en la vida; a veces en el cuerpo, en las emociones, en las relaciones o en la forma de realizar el ministerio. Tales como: cansancio persistente, irritabilidad o impaciencia frecuente, dificultad para descansar, sensación de estar siempre apurado, pérdida de entusiasmo, tendencia al aislamiento, rigidez para afrontar cambios o dificultades, menor capacidad para escuchar y acompañar.

 

Finalmente, mencionó que, aunque con frecuencia se piensa que la principal responsabilidad es cuidar una comunidad, una Parroquia o una misión, también se necesita cuidar la propia vida, no como un acto de egoísmo sino de responsabilidad.

 

Después de un momento de descanso que, sirvió para dispersar la mente y compartir con los hermanos, continuamos con la formación permanente. La Lic. Rosario Alfaro presentó el tercer tema, recordando que las comunidades forman parte del diseño de Dios. En este sentido, señaló que la Biblia presenta a la persona humana como un ser creado para la relación; fuimos creados para relacionarnos con Dios, con los demás y con la creación. Por eso la vida humana encuentra su plenitud no en el aislamiento sino en la comunión. De ahí que la neurociencia contemporánea muestre que la seguridad, la confianza y la conexión son necesidades humanas fundamentales; así, cuando una persona experimenta vínculos seguros puede desplegar mejor sus capacidades, asumir riesgos saludables y desarrollar sus dones. Y retomando la imagen de los árboles, reconoció que ningún jardinero puede obligar a una planta a crecer; lo único que puede hacer es crear las condiciones adecuadas para que la vida se desarrolle. Lo mismo sucede en las comunidades humanas: no se puede obligar a una persona a madurar, confiar o comprometerse; lo que sí se puede es favorecer entornos donde el crecimiento sea más probable; por eso habrá que cuestionarse: ¿qué condiciones estamos creando para que la vida pueda florecer?

 

Terminado el tema, pasamos al comedor para compartir los alimentos y encontrarnos como hermanos. Como suele suceder, no faltaron las conversaciones amenas que llenaban el comedor de un sano bullicio. Después de los alimentos, se dio un momento de descanso personal para que, los que suelen hacer la siesta y los que no, pudiéramos disponernos para el resto de la jornada.

 

En punto de las 16.00 hrs., nos reunimos nuevamente en el salón «San Pablo de la Cruz» para el último tema de estos días de formación. La Lic. Rosario Alfaro nos recordó que hemos ido descubriendo que la vida proviene de Dios y necesita ser cuidada para que pueda florecer. Toda comunidad necesita personas que ayuden a orientar, acompañar, cuidar y favorecer el crecimiento de los demás. Estos son los líderes, cuya misión, no nace del deseo de poder sino de la responsabilidad de cuidar la vida que Dios les ha confiado. De ahí que los superiores reciben la comunidad, no para controlarla sino para cuidarla; su tarea debe favorecer el crecimiento de las personas, el cuidado de aquello que es valioso, el acompañamiento de los procesos personales y la fidelidad a la misión. Así mismo, mencionó que las personas no maduran por presión sino que van creciendo cuando encuentran las condiciones que favorecen su desarrollo. En este sentido, se debe decir que nadie puede obligar al otro a confiar ni a madurar ni a descubrir su vocación; lo que sí se puede hacer, es crear las condiciones para las personas puedan crecer, tales como seguridad, confianza, pertenencia, participación, escucha y esperanza. El líder esta llamado a custodiar la dignidad de las personas, la comunión, la misión compartida, los vínculos, la confianza y a los más vulnerables.

 

Finalmente, la facilitadora enumeró los principales enemigos de un líder: vivir juntos sin hacer comunidad, el aislamiento, querer sostenerlo todo, descuidar a las personas por atender las tareas, confundir uniformidad con comunión y vivir sin esperanza.

 

Para concluir, la Lic. Rosario Alfaro que, durante todo el taller nos fue pidiendo que escribiéramos en hojas color verde nuestros compromisos personales para cuidar de la comunidad y cuanto deseamos aportar para el bien de los hermanos, nos invitó a colocar las hojas en un tronco que, poco a poco, se fue convirtiendo en un árbol de follaje abundante, mismo que se puso en el centro del aula, donde todos podíamos contemplarlo. De esta manera, recibimos la invitación, además de un mandil y un sombrero, para convertirnos en «Jardineros del Reino».

 

Posteriormente, pasamos a la capilla para celebrar la Eucaristía, presidida por el P. Mario Felipe Quiroga, Superior de la Comunidad de la Santa Cruz, quien nos invitó a dar testimonio coherente de nuestro amor por Jesús crucificado. Terminada la celebración, fuimos al comedor para compartir los alimentos y las anécdotas de la vida cotidiana. Y para concluir el día, varios hermanos se fueron a descansar mientras que otros se reunieron en los distintos espacios del Centro de Espiritualidad para continuar con el encuentro fraterno.

 

El miércoles 10 de junio, inició con la oración en la capilla seguido del desayuno; así, alimentado el cuerpo y el espíritu, en punto de las 10.00 hrs., nos dimos cita en el salón «San Pablo de la Cruz» para iniciar los trabajos de esta Asamblea.

En un primer momento, el Superior Provincial presentó el informe de los últimos dos años, reconociendo que, al inicio de su servicio, no pudo conversar con todos los hermanos para brindar la inducción a los nuevos servicios debido a que debía conformar rápidamente las casas de formación para que el acompañamiento de los formandos no fuera responsabilidad de un solo religioso sino de la entera comunidad; añadió, además, que muchos de los cambios de personal se fue dando para resolver las necesidades del momento. Así mismo, mencionó que, para favorecer la vida de oración y promover una vida comunitaria más amplia y diversa, decidió que las comunidades deberían estar formadas por al menos cuatro religiosos, dando la oportunidad de que todos puedan asumir las tareas de animación. Posteriormente, mencionó que en el segundo año de su servicio, decidió trasladar la sede del Postulantado a la comunidad del Beato Isidoro de Loor, en Tequisquiapan, Querétaro, lo que afectó el dinamismo de la comunidad de Guadalajara. Para concluir, reconoció la dedicación de los hermanos que han sabido comprometerse en las obras de la Provincia.

 

Después de escuchar el informe del Superior Provincial y hecha la resonancia correspondiente, se dio la palabra al P. Rafael Vivanco Pérez quien moderó la revisión de la Sinodalidad en la vida comunitaria. Para ello, los hermanos se reunieron por comunidades para responder conversar sobre el encuentro comunitario, la planeación anual y las perspectivas a futuro. Las respuestas de las comunidades se compartieron en el plenario, lo cual, fue manifestando las ilusiones, esperanzas, preocupaciones e inquietudes que tocan la vida, no de una comunidad particular, sino de toda la Provincia.

Terminado este momento, nos reunimos en el comedor para compartir los alimentos y la dicha de ser hermanos. Una vez saciada el hambre, se dio un tiempo para la siesta, con la finalidad de restaurar las fuerzas para el trabajo de la tarde.

Después del descanso, el P. Rafael Vivanco dio las indicaciones para revisar la Sinodalidad en la Misión. Para ello, nos pidió que nuevamente nos reuniéramos por comunidades para conversar sobre lo que se ha hecho y vislumbrar las perspectivas a futuro. Y como en la mañana, las respuestas fueron compartidas en plenario, dejando ver las esperanzas y los desafíos que enfrenta la Provincia. Concluido este momento, se abrió un espacio de escucha para puntualizar las necesidades de la Provincia, tanto en la vida comunitaria como en la misión.

 

Después de este compatir, pasamos a la capilla para celebrar la santa Misa, presidida por la Comunidad de la Inmaculada Concepción. Cabe mencionar que, con la lectura continuada del libro de los Reyes sobre el ministerio del profeta Elías, el P. Octavio Mondragón Alanís nos invitó a abrir la mente al dinamismo del Espíritu para vivir con esperanza, sabiendo que, aun en medio de las crisis, Dios prepara a sus discípulos para escribir una historia con tinte cada vez más profético.

 

Terminada la celebración, pasamos al comedor para compartir los alimentos. Después, varios hermanos se fueron a descansar y otros, como es costumbre, aprovecharon para conversar y compartir las experiencias del caminar cotidiano.

Iniciamos el 11 de junio con el rezo de laudes. Aunque el ambiente espiritual y de fraternidad era el mismo de los días anteriores, se respiraba distinto, debido a la proximidad del Mundial de futbol, que en unas horas estaría iniciando con el partido entre México y Sudáfrica.

 

Después de la oración y el desayuno, nos reunimos en el salón «San Pablo de la Cruz» para escuchar a la Comisión de Formación que, desde hace tiempo, está estudiando el Plan General de Formación para aterrizarlo en la realidad de la Provincia. De esta manera, el P. José Luis García Pérez, coordinador de dicha Comisión, señaló que el Plan General presenta tres etapas de formación: Prenoviciado, Noviciado y Postnoviciado; desarrollando el proceso formativo en tres líneas: desde las etapas de la vida espiritual (vía purgativa, iluminativa y unitiva), desde los votos (castidad, pobreza y obediencia) y desde la experiencia de Dios (amarse como Dios ama, amar a Dios como Jesús y amar al hermano). Conociendo las implicaciones para cada una de las etapas y sabiendo que, durante el Prenoviciado se pide un arduo trabajo de formación humana, el P. José Luis García señaló la necesidad de replantear la duración de esta etapa en la Provincia. Después de las aclaraciones y el discernimiento, la Asamblea decidió que el Prenoviciado en la Provincia sea de dos años.

 

Terminada la intervención de la Comisión de Formación, se levantó la sesión para ver el partido. Rápidamente nos trasladamos al comedor donde todo estaba dispuesto; y aunque la señal de internet era inestable, el ánimo se mantuvo acompañando a la selección mexicana que se enfrentaba con la de Sudáfrica.

 

Después de la victoria de la selección, de compartir unos tacos y un momento de descanso, volvimos al salón para retomar el discernimiento, ahora sobre las cuestiones económicas. Primeramente, escuchamos al Ecónomo Provincial y a los peritos que colaboran con él en la actualización de los miembros de las sociedades y en la puesta en orden de un predio en el Estado de México. Posteriormente, abordamos varias cuestiones y tomamos decisiones sobre la administración de los bienes temporales; así mismo, recibimos el borrador del Directorio Económico de la Provincia, que habrá de revisarse en las comunidades para ser aprobado en la próxima reunión de Senado.

 

Terminado este momento y cansados por los trabajos de esta semana, pasamos a la capilla para celebrar la Eucaristía, reconociendo la presencia de Dios que nos acompañó durante esta semana.

 

Después de la celebración, pasamos al comedor para compartir los alimentos, aunque varios hermanos tomaron de la decisión de volver a sus comunidades para continuar sus actividades ordinarias. El resto, permanecimos en el Centro de Espiritualidad para salir durante las primeras horas del día de mañana.

 

De esta forma, transcurrió y terminó la Asamblea Provincial, vivida como un encuentro fraterno, un momento de formación, una revisión de nuestra vida y una proyección hacia el futuro.

 

P. Eloy Medina Torres

png-transparent-illustration-computer-icons-multimedia-multimedia-icon-miscellaneous-blue-

Ver más fotografías

© Secretaría de la Provincia de Cristo Rey

Ciudad de México, año 2025

+ 52 1 55 5271 9863                 

pasionistasmexrd@gmail.com

José Martí 233, Colonia Escandón, 11800, Miguel Hidalgo, Ciudad de México

  • Instagram
  • Facebook

CONTACTO

bottom of page