VII CAPÍTULO DE LA PROVINCIA DE CRISTO REY

Centro de Espiritualidad Pasionista, Cuernavaca, Morelos, México

4 a 7 de enero de 2021

Por la tarde del domingo 3 de enero, 246° aniversario del nacimiento de nuestro Fundador, San Pablo de la Cruz, llegaron los primeros Capitulares de algunas Comunidades de la Provincia de Cristo Rey, presente en México y República Dominicana. Entre ellos, dos Estudiantes de Teología, José Pablo Lara e Iván Bonilla Trejo, elegidos por el Consejo Provincial como miembros de la Comisión Litúrgica; con suficiente antelación presentaron a la Comisión Preparatoria, sus propuestas creativas para animar espiritualmente los diversos momentos de oración durante el Capítulo. 

 

Esa misma tarde prepararon el material necesario para ambientar la oración, las reflexiones, moniciones y Eucaristías: Imágenes de Cristo Crucificado, María Dolorosa y San Pablo de la Cruz, un Escudo Pasionista con un collage con las fotografías de nuestras presencias, banners con el lema del Año Jubilar por los 300 Años de Fundación de la Congregación: “Renovar nuestra Misión: gratitud, profecía, esperanza” y el Logo del Capítulo; cirios, diversos textos, hojas de cantos e himnos, proyector, etc. que utilizarían durante el Capítulo.

 

A las 20:00 horas ya se encuentraban para cenar un numeroso grupo de Capitulares en el Centro de Espiritualidad Pasionista de Cuernavaca Morelos, en donde se lleva a cabo el VII Capítulo de la Provincia de Cristo Rey, del 4 al 7 de enero de 2021.

 

En el CEP todo está listo para el acontecimiento: las habitaciones con los nombres de cada uno de los participantes y lo necesario; el Auditorio que se utilizará como Aula Capitular, con nuevas instalaciones para conectarse por internet, y a la vez como Capilla, para mantener la sana distancia; las mesas del Comedor sólo para cuatro personas, con el fin de cumplir el protocolo que en este tiempo tan crítico e incierto del COVID se sugiere para evitar contagios. Los salones en torno al Auditorio para las reuniones de los grupos de trabajo; el Andador, con el precioso entorno del  jardín central del CEP, muy cuidado por el personal de servicio, con cuatro mesas grandes y separadas para evitar aglomeraciones en los recesos para tomar café, té, galletas, cacahuates, fruta… La logística -con frecuencia se ignora a quienes la preparan detrás de las bambalinas- es impecable; se nos pone todo, como se suele decir, “en charola de plata”. Aprovecho este espacio para agradecer a quienes brindan la hospitalidad en el CEP con admirable empeño, afecto, exquisita delicadeza y profesionalidad.

Durante las primeras horas del lunes 4 de enero, siguen llegando los demás Capitulares. Un día tan esperado y preparado con la oración, que todas las Comunidades recitaron en Laudes o Vísperas después del Pre-Capítulo en enero de 2020, pues inicialmente la fecha fijada para el Capítulo era del 1 al 7 de junio de ese año, que se celebraría en donde se reúne la Conferencia del Episcopado Mexicano, en Cuautitlán, Izcalli, Estado de México.

 

¡Cómo me hubiese encantado tomar un electrocardiograma a cada uno de los Participantes para escudriñar sus sentimientos, expectativas, esperanzas, temores, gratuidad, generosidad… en fin, todo el bagaje con que llegan para vivir un auténtico tiempo de gracia-kairòs, como es un Capítulo Provincial!

No pudo estar presente el P. Joaquín Rego, Superior General, sometido a recientes cirugías, y con riesgo de contagiarse de COVID por sus bajas defensas; delegó al P. Rafael Vivanco Pérez, Consultor General, para presidir el VII Capítulo Provincial, quien lo hizo magistralmente. ¡Gracias, Rafa!

 

Me limito a narrar sólo algunos aspectos, puesto que las Actas, leídas y aprobadas en la primera sesión de cada jornada, las redactó con precisión y muy exhaustivamente el P. Eloy Medina Torres, Secretario del Capítulo, presentado por el Consejo Provincial y aprobado por los Capitulares; al igual que al P. Ángel Antonio Pérez Rosa, Maestro de Novicios, como Moderador del mismo. 

Primer día, 4 de enero de 2021. La primera Sesión Capitular dio inicio con una oración, enfatizando la Gratitud. En el centro del Aula Capitular había un enorme Escudo Pasionista  formado con las fotografías de nuestras Presencias en México y República Dominicana; en la parte inversa de las mismas los miembros de cada Comunidad de la Provincia.

 

Cada Comunidad pasa y contempla en silencio el Signo-Corazón, agradece a Dios sus beneficios y trabajos realizados durante el cuatrienio; toma la fotografía de su presencia y reza por los Hermanos de la Comunidad, cuya fotografía aparece en la parte inversa; sin ser esclavos del síndrome de la inmanencia que todo se quiere al instante, ignorando que Dios tiene su Palabra, sus caminos y su tiempo.

 

Este emotivo momento concluye con el canto: Gratitud, Profecía, Esperanza y la oración que se rezó a lo largo del año, inspirada en la del 47° Capítulo General y sugerida por la Comisión Preparatoria, integrada por los Padres Alfonso Iberri, Presidente; José Antonio Barrientos, Secretario; Ángel Antonio Pérez y el Diácono Sebastián Cruz. La misma Comisión presentó el Organigrama, que los Capitulares aprobaron. La Comisión Central Coordinadora -CCC-, fue por los Capitulares.

 

Los escrutadores fueron Sebastián Cruz y Luis Miguel Reynoso, los Capitulares más jóvenes. El Hermano Jesús Mendoza, cronometrista.

 

Las tiempos de las comidas y los recesos ofrecieron la oportunidad para el reencuentro e intercambio de experiencias de Hermanos que desde tiempo no se habían encontrado, evitando desplazamientos en el tiempo tan trágico del COVID.

 

La Eucaristía se celebró para concluir el trabajo del día; fue presidida por el Consejo saliente, enfatizando la gratitud por los 300 años de la Fundación de la Congregación (1720 - 2020); las lecturas, elegidas por la Comisión de Liturgia, como para los demás días, ayudaron a centrar y retroalimentar las actividades cotidianas: “Yo planté, Apolo regó. Pero fue Dios quien dio crecimiento” (1Cor 3, 5-9);  “Si el Señor no construye la casa en vano se afanan los constructores” (Salmo 127,1) y “Somos siervos inútiles” (Lc 17,10). La Gratitud, Profecía y Esperanza son el telón de fondo de cada uno de los días del Capítulo.

 

Siguió entonces la cena. La Comisión Preparatoria había pedido al Responsable del CEP exonerar a los Capitulares de lavar y preparar las mesas en el comedor, como se suele hacer en todas las Reuniones Provinciales; se solicitó este servicio al personal de la cocina y lo aceptó con encomiable solidaridad. 

           

La jornada concluyó con cansancio por la escucha de tantos Informes, pero a la vez con satisfacción. Sin embargo, los integrantes de la Comisión Central tienen aún la actividad de evaluar los trabajos de la jornada y revisar las actividades del día siguiente conforme al Organigrama; este servicio lo desempeñan todos los días después de cena o cuando juzgan necesario durante el día. Dicha Comisión está integrada por los Padres José Luis García, Alejandro González, Miguel Ángel Villanueva y Mario Felipe Quiroga;  se reúnen con ellos los Padres Rafael Vivanco, Presidente, Ángel Antonio Pérez, Moderador, y Eloy Medina, Secretario del Capítulo. 

 

Se vio la necesidad de nombrar una Comisión de Redacción para unificar el lenguaje y los contenidos, especialmente después del trabajo de los grupos. Esta Comisión quedó integrada por los Padres Octavio Mondragón y Víctor Hugo Álvarez Hernández, quienes hicieron un magnífico y eficaz servicio a los Capitulares en la redacción final del Proyecto de Vida para el cuatrienio, basado en las Prioridades del 47° Capítulo General.

Todo corrió sobre ruedas, con organización, participación y en un espíritu de paz, serenidad, armonía y sobretodo en un clima de oración; no creo exagerar si  lo defino como un Capítulo orado y discernido.

 

El segundo día del Capítulo, 5 de enero, tuvo una característica privilegiada; fue el día elegido para que se iniciara oficialmente como Provincia el Año Jubilar por los 300 Años de Fundación de nuestra Congregación.

 

Toda la jornada, desde la oración matutina, tuvo como eje fundamental el tema de la Profecía. El Salmo 100 introdujo la oración; se proyectó un video con escenas que nos cuestionaron, interpelaron, nos sensibilizaron e hicieron conscientes de la cruda realidad en que vivimos. Nos invitaban a una mirada desde el corazón a las periferias existenciales, a los crucificados de hoy, a los rostros sufrientes que nos presentan Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida: niños de la calle, ancianos abandonados, familias rotas, hogares destrozados, marchas reprimidas por exigir causas justas, migrantes abandonados a su propia suerte, pisoteo de los derechos humanos. Discriminación de toda índole, injusticias, violencia, inseguridad, corrupción, feminicidios, prostitución, salarios de hambre, desempleo, familias sin ninguna clase de seguros, insalubridad, atención médica carente y mediocre, maltrato de la Casa Común y de la Tierra Madre…

 

Lastres que desde décadas venimos arrastrando y hemos cargado sobre nuestros hermanos de México, América Latina, el Caribe y los Países llamados del Tercer Mundo.

 

¿Soy Pasionista sólo por haber hecho la Profesión Religiosa y vestir un hábito? ¿Soy creíble por mi compasión y solidaridad? ¿Me encierro e instalo en mi mundo e intereses? ¿Soy profeta que grita a tiempo y destiempo? (cfr. 2 Timoteo 4,2)

 

Infinidad de interrogantes afloran en el corazón de quien tiene toda seguridad. Estos cuestionamientos nos impulsan a ser seguidores de Jesús Crucificado y copartícipes con los crucificados de hoy con la vivencia y el anuncio.

 

Jesús Crucificado y María Dolorosa nos acompañan a lo largo de la jornada. Se nos invita a tomar de debajo de las respectivas sillas un mensaje en el que están escritas frases de San Pablo de la Cruz y de las Constituciones y a orar con ellas. Terminamos con la plegaria por los crucificados.

 

El Padre Rafael Vivanco inició las actividades del día, leyendo el Mensaje-Informe que el Superior General, P. Joaquín Rego, envía a los Capitulares; luego se dedicó un tiempo para las resonancias: dudas, aclaraciones, comentarios.

 

La Hermana Rosa María Moreno Rodríguez de la Congregación de Hijas del Espíritu Santo, inició el Retiro; empleando la metodología del ver, discernir y actuar. El Retiro concluyó con la Solemne Concelebración Eucarística vespertina.

 

Ver

1. “La humanidad en espiral de cambios”.

2. “Las necesidades particulares de la historia: los crucificados de nuestro tiempo”.

3. ¿”Mi”, “nuestra” “Memoria Passionis?”. Ejercicio de interioridad.

 

Discernir

4. “Marcados a fuego: Testimoniando así el corazón de su identidad y pertenencia Pasionista”.

5. Responsabilidad y solidaridad personal y comunitaria en la “formación inicial y permanente”.   

6. “Profetas del Amor del Crucificado” para la Misión.

 

Actuar

7. “Con María, la Madre del Crucificado-Resucitado” buscar en todo la voluntad del Padre.

8. Con la certeza de la “intercesión de San Pablo de la Cruz, de los Santos y Beatos Pasionistas.         

 

Oración Comunitaria

9. Comprometer-nos, en unión de los laicos y de los jóvenes, “en la renovación de la Misión Pasionista, con gratitud, profecía y esperanza”.

 

Retomo algunas ideas que la Hermana Rosa María compartió:

 

Ver:

 

  • Hay una hipoteca en la historia con la mujer crucificada.

  • Debemos sentirnos alegres por el don de la vocación para vivir y proclamar la Memoria de la Pasión de Cristo.  Pablo de la Cruz es su molde.

  • No dejar de ser discípulos y  profetas del Amor Crucificado.

  • Responsabilidad personal como punto de partida.

  • La Memoria es recordar, es decir, volver a meter y colocar en el corazón.

  • La Mística de ojos abiertos, nos hace capaces de ver la oscuridad del conocimiento interior.

  • Ser coherente y congruente con lo que digo, pienso y actúo.

  • Bajar de la cruz a los crucificado, no es una metáfora (Jon Sobrino)

  • Frente al Crucificado: “¿Qué he hecho por ti?”;  “¿Qué puedo hacer por Ti?”.

  • Afinar mi oído en la escucha del Crucificado, de los otros y conmigo mismo.

  • Se puede morir por amor; Jesús murió por el amor al Padre.

  • Jesús lleva el amor de Dios a los hombres; la pasión al amor no nos deja en paz.

  • La Eucaristía es la memoria de Cristo Crucificado.

  • El amor del Crucificado en mí y en los demás es la razón de la Congregación.

  • Las estructuras no cambian si no cambio yo, mi Provincia, mi Congregación.

             

Discernir:

 

  • Responder es responsabilidad.

  • Somos crucificados, sufrimos y gozamos en la comunidad; allí ejerzo la profecía.

  • Crisis de sentido es cuando se pierde la conexión con la realidad.

  • ¿Para qué estoy? ¿Por qué estoy? ¿Para quién soy? ¿De quién soy?

  • El poder y el dinero me hacen perder el sentido de pertenencia.

  • Aprender a mirar como mira Jesús. Soy digno, Dios me ama.

  • El Pueblo de Dios sencillo nos comparte enorme riqueza e incluso sentido de pertenencia.

  • Nuestra identidad no se entiende sin sentido de pertenencia.

  • Hay que ser fanales en la comunidad y fanales afuera.

  • Sabernos alejar un poco, nos ayuda a la identidad personal.

  • Estamos en el mundo sin ser del mundo.

  • La lógica de la gratuidad; Dios se manifiesta privilegiadamente en el fracaso.

  • La misión es una pasión por Jesús y por su Pueblo.

 

Actuar:

 

  • Escuchar es un arte; no podemos olvidar a la persona que amamos.

  • Escuchar con simpatía y empatía al diferente.

  • Enamorarse, estar con Él que ofrece y da Vida.

  • Cuesta mucho el discernimiento en las comunidades porque se necesita el Espíritu Santo.

  • Trabajar con la vulnerabilidad. Los de la frontera son los marginados de la historia.

  • Misericordia compasiva; el varón debe tener ternura.

  • María de Nazaret tiene un rol importante en nuestros sentimientos.

  • Escuchamos siete palabras de María: “¿Cómo será esto?”; “Yo no tengo relaciones con ningún hombre”; “Aquí estoy para hacer tu voluntad”; “Proclama mi alma la grandeza del Señor”; “¿Por qué has hecho esto con nosotros?”; “No tienen vino”; “Hagan lo que Él les diga”.

  • Señor, enséñame a hacer la voluntad del Padre.

  • Pablo de la Cruz es un místico de la Pasión.

  • “Los brazos del Padre me están esperando” (Bárbara Andrade).

 

La solemne Concelebración Eucarística se inició en el campo de futbol con una monición que nos recordó el Año Jubilar; cantamos las Letanías de todos los Santos mientras nos dirigíamos al Auditorio, con el Icono, Turíbulo, Cruz alta y Ciriales; la puerta, adornada con artísticos arreglos florales, estaba cerrada; antes de abrirla, el Diácono Sebastián Cruz proclamó el Decreto del Papa Francisco en el que se concede a la Familia Pasionista la Indulgencia Plenaria, del 22 de noviembre de 2020 al 1° de enero de 2022, fechas de la Toma del Hábito de Pablo de la Cruz y término de su experiencia de cuarenta días en la sacristía de San Carlos en Castellazzo, Bórmida, Alejandría, respectivamente.

 

Los miembros de la Comisión Preparatoria presidieron la Celebración en la que todos los Concelebrantes lucían preciosas Casullas. El P. José Antonio, Secretario de la Comisión, con grande júbilo de los presentes, abrió simbólicamente la Puerta Santa.

 

Las lecturas de la Misa se tomaronn de la Solemnidad de San Pablo de la Cruz (Isaías 61, 1-3; Salmo 95, 1-10; 1Corintios 1, 17-25; Marcos 6, 7-13). 

 

La Homilía, como cierre del día de Retiro, la dirigió la Hermana Rosa María, en la cual enfatizó, entre otras, las siguientes ideas:

 

  • Vínculo afectivo y amoroso  de la Formación humana a lo largo de todo un proceso.

  • Necesitamos de los hermanos, como Comunidad Formativa humana en todo el proceso.

  • Propiciar el encuentro con el Otro, en vínculo de Amor.

  • La experiencia fundante del Amor de Dios, que nos amó primero.

  • El seguimiento a Jesús, Buena Noticia del Padre, se expresa en dar de comer a los necesitados

  • Jesús ofrece el Banquete del Reino saciando el hambre de los hambrientos.

  • ¿Qué despertará en nosotros ver con los ojos de Jesús y que Jesús vea con los nuestros?

  • Que Jesús ame con nuestro corazón.

  • Amor: vivir con Jesús al impulso del Espíritu.

 

Con profundo entusiasmo, júbilo y agradecimiento al Dios de la vida, terminó esta jornada de nuestro Capítulo, dedicada a la iluminación para prepararnos a adquirir suficientes elementos y válidos criterios para las decisiones que debemos tomar en el resto de nuestra Reunión Capitular, como las Propuestas, el Programa o Proyecto de Vida y la Elección de los Líderes que nos coordinarán, animarán, impulsarán y precederán en el amor en el próximo cuatrienio, 2021-2025. “Simón, hijo de Juan ¿me amas más que esto? Apacienta mis ovejas” (Juan 21,17).

 

Tercer día de los trabajos Capitulares, 6 de enero. Se colocó el Banner de la Esperanza, que tanto necesitamos en los tiempos que corren para incrementar nuestras fortalezas, potenciar nuestras oportunidades, disipar los temores y enfrentar a las amenazas.                                                  

 

Como parte de la ambientación se colocaron dos grandes fotografías de los Padres Mariano Ambrosini y Efraín Larrauri, con arreglos florales, que celebraron su Pascua en el cuatrienio (12 de marzo de 2017 y 9 de octubre de 2020, respectivamente). Iniciamos nuestra oración matutina en el tercer día del Capítulo con la actitud de la Esperanza. Unos pasajes de la Encíclica «Fratelli tutti»  nos dispusieron a crear un clima de oración y reflexión.

 

La Comisión de Liturgia colocó, desde la noche anterior, unos signos muy significativos: en el centro del Aula Capitular un Cirio grande con el Logo del Capítulo y alrededor diez cirios pequeños con el nombre de cada una de las diez Comunidades de la Provincia.

 

Cada comunidad pasaba al centro, encendía su pequeño cirio, oraba y daba gracias en silencio por su propia comunidad y presencia. Y antes de retirarse tomaban el cirio de otra comunidad haciendo una oración por los miembros de la misma. Finalmente el P. Rafael Vivanco, Presidente del Capítulo, encendió el Cirio grande y oró por los miembros presentes y ausentes de las Comunidades de la Provincia. Terminó este momento con el canto: los pobres de Jesús.

 

En la primera sesión, una vez que el Secretario del Capítulo pasó lista a los Capitulares y el Moderador hizo un nexo con los trabajos del día precedente, informó que la Comisión Central había considerado oportuno modificar el orden de las actividades; de modo que por la mañana habría de elaborarse el Programa para el cuatrienio de la Provincia y en la tarde se estudiarían las Propuestas; los Capitulares aprobaron dicho cambio por unanimidad.

 

Previo al trabajo en grupos el P. Alejandro González Puente, que participó en el 47° Capítulo General de la Congregación como Delegado de la Provincia REG, hizo una síntesis del Documento «Llamada a la Acción», enfatizando las tres prioridades elegidas: Vida Comunitaria, Formación Inicial y Permanente y Revitalizar las Configuraciones como nuestras estructuras principales de solidaridad.   

 

Los Capitulares se distribuyeron en cuatro grupos para reflexionar y trabajar los siguientes aspectos, adecuándolos a la realidad provincial:

 

  1. La misión Pasionista en la Iglesia y en el mundo actual.

  2. La vida comunitaria pasionista.

  3. Formación inicial y permanente.

  4. Revitalizar las Configuraciones como nuestras principales estructuras de solidaridad.

 

Puesto que las dinámicas y conclusiones del trabajo realizado en la mañana acerca del Programa de la Provincia y en la tarde sobre las Propuestas, las recogerá en las Actas el Secretario, con precisión y exactitud, sólo añadiré que se realizó un trabajo participativo, productivo y satisfactorio.

 

Como lo indiqué anteriormente, se le pidió a la Comisión de redacción que diera uniformidad al Programa para unificar el estilo, el lenguaje y añada, obviamente respetando el contenido, lo que considere oportuno, como de hecho lo hizo, al incluir citas bíblicas para iluminar cada uno de los cuatro aspectos.

 

Ya que no terminamos antes de la Celebración Eucarística, el estudio y la primera votación de las Propuestas, el Moderador preguntó a los Capitulares si estaban de acuerdo en trabajar una hora después de la cena para terminar dicho trabajo; expresaron su opinión favorable por unanimidad.

 

En la Eucaristía, presidida por los Sacerdotes mayores de la Provincia, Pablo Rubio, Guillermo Castillo y Octavio Mondragón, se hizo memoria especial de nuestros Religiosos difuntos, incluyendo a Familiares, Bienhechores y Amigos, fallecidos en el cuatrienio, y a los enfermos por el COVID-19.

 

Se tomó el esquema de la Misa de Difuntos del Propio de la Congregación con las respectivas lecturas (1Corintios 1, 26-31; Salmo 61; Marcos 4, 26-29).  En la procesión de ofrendas, previas motivaciones muy acertadas, se llevó una canasta con los nombres, solicitados con antelación, de los Religiosos, Familiares y Bienhechores difuntos. Y otra canasta con las intenciones por los enfermos del COVID que tanto nos preocupan; y el Cirio con el logo del Capítulo.

 

Cuarta y última mañana de trabajo Capitular, jueves 7 de enero

 

Iniciamos la Jornada con la Celebración Eucarística, invocando al Espíritu Santo para que, como se lo pedimos insistentemente en la oración preparatoria: “Que el Capítulo sea una motivación para una continua conversión y para un replanteamiento creativo de nuestra vida y misión. Que sepamos unir nuestras manos y corazones para llevar adelante las nuevas tareas que nos vas a encomendar. Ya que prometiste hacer nuevas todas las cosas”.

 

Con la confianza puesta en el Señor, presidió la Eucaristía el P. Rafael Vivanco, Presidente del Capítulo, acompañado por el Diácono Sebastián Cruz, y los padres Miguel Ángel Villanueva y Alejandro González. La Palabra de Dios nos remitió a Pedro y a Juan que impusieron las manos para recibir el Espíritu Santo a quienes han gozado de la Buena Nueva anunciada por Felipe; el Salmo nos invitaba a que “nuestro corazón no fuera ambicioso” y el Evangelio revivía nuestro llamado como el que hace Jesús a sus Apóstoles (Hechos 8, 9-24; Salmo 130; Marcos 3, 13-19).

 

Los Capitulares, antes de elegir al Superior Provincial, tuvieron un momento de oración en silencio ante Jesús Sacramentado, que concluyó con el canto del Veni Creator.

 

Al concluir la elección, el Padre Víctor Hugo Álvarez Hernández, Superior Provincial, hizo la Profesión de fe y el juramento de Fidelidad (en conformidad con el canon 833, del Derecho canónico). Después de un receso, volvimos al Aula Capitular para la elección de los dos Consultores Provinciales; resultando elegidos los Padres Genelio García, como 1er. Consultor y Eloy Medina Torres, como 2° Consultor.

 

Soy consciente que he omitido lo que para más de uno es muy importante; sin embargo, estoy tranquilo porque seguimos “bebiendo en nuestro propio pozo” (Gustavo Gutiérrez); o que ninguna crónica puede recoger.

 

Concluyo: “El mundo es como un poliedro que deja transparentar su belleza, a través de sus diversas caras…  Nunca como en este tiempo de pandemia hemos experimentado que todo está unido, todo está en relación, todo está conectado… Que se fortalezca en ustedes una fe viva y enamorada, una esperanza cierta y gozosa, una caridad humilde y activa” (Carta del Cardenal Joáo Braz, Prefecto de la Congregación de los Institutos de Vida Consagrada, por la XXV Jornada mundial de la vida consagrada, 18 de enero de 2021).

Francisco Valadez Ramírez, Cronista del Capítulo

© Secretaría de la Provincia de Cristo Rey

Ciudad de México, año 2021

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