Fiesta de San Pablo de la Cruz

Comunidad Aspirantado

La peña, San Francisco de Macorís

El lunes 19 de octubre de 2020, la comunidad del Aspirantado celebró con gran júbilo la solemnidad del fundador San Pablo de la Cruz. Fue un momento significativo para la comunidad, pues recordamos con alegría al Fundador. La celebración fue presidida por el P. Juan Manuel Rodríguez Mejía, C.P., vicario de la parroquia San Luis Gonzaga, que compartió la siguiente reflexión.

HOMILÍA

 

El cristiano es portador de buenas noticias.

 

“Anunciaré a los hermanos la Palabra del Señor”. Una cualidad del ser humano es la comunicación. Esta capacidad de compartir sentimientos, pensamientos, acontecimientos (pasados o presentes), es propia del hombre. A través de la comunicación -proceso mediante el cual podemos interactuar con los demás- la vida se hace más dinámica y más llevadera.

 

Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que todo ser humano -aunque no haya estudiado comunicación o periodismo- es portador de algún mensaje. De ahí la importancia de examinar qué tipo de mensaje transmito: ¿es mala noticia o buena noticia? Hay que tener presente que somos poseedores del Espíritu del Señor, ese Espíritu que hemos recibido en el bautismo; el cual, nos capacita para ser portadores de buenas noticias.

 

Es, el Espíritu Santo, el que nos prepara para la misión evangélica con los más necesitados y nos impulsa a ser sus mensajeros, sus servidores fieles, disponibles, para ir a donde más necesiten de su Buena Nueva de salvación. Jesús al comenzar su misión evangélica se identifica como profeta, portador de la Buena Noticia de Dios. Jesús toma conciencia que ha venido a proclamar la buena noticia del Reino a todas las personas de manera especial a los más necesitados, a los pobres y desvalidos, a las prostitutas y a los pecadores.

 

A Jesús le preocupa ver a las personas que andan como ovejas sin pastor. De ahí, que no resulta extraño escuchar en Lc 10, 1-9 el envío de los 72 discípulos a la misión para confortar al pueblo y anunciarle que el Reino de Dios está cerca. Hay que tener presente que para la misión es menester tener las siguientes características: fidelidad, entrega y libertad.

 

Jesús, desea que sus misioneros itinerantes, no lleven, ni pan, ni alforjas, ni dinero… es decir, que estén libres de apoyo humano y encuentren seguridad en la fe en Dios. De ese modo, los apóstoles tendrán libertad interior y total disponibilidad para la misión. Su misión puede ser acogida o rechazada. El discípulo de Cristo no puede tener miedo a proclamar su mensaje. Recordemos que Cristo murió por ser fiel a su mensaje evangélico.

 

Por eso, el apóstol Pablo, en la segunda lectura que hemos escuchado nos dice que Cristo lo ha enviado a evangelizar, con un discurso sencillo para no quitarle mérito a la cruz de Cristo. Esta cruz que nos trae la salvación, que es fuerza y sabiduría de Dios. Si bien, es cierto, que históricamente, la cruz, era el signo de muerte por excelencia, el más atroz, con Cristo adquiere un símbolo de vida. La cruz por sí sola no tiene sentido si no va unida a Cristo.

 

Es en la cruz de Cristo, donde nuestras cruces y dificultades diarias encuentran sentido, porque Jesús, con su muerte de Cruz venció a la muerte y nos trajo la vida eterna. De ahí que Pablo se enorgullece en predicar a Cristo crucificado. Afirma con valentía y fuerza: “nosotros predicamos a Cristo crucificado” (Cor. 1, 17-25). Esta afirmación del apóstol Pablo, ha sido corroborada, por más discípulos de Cristo, que a lo largo de la historia de la Iglesia, han pronunciado que en la Cruz de Cristo está la vida.

 

Una de esas personas es Pablo Francisco Danei Massari, quien posteriormente cambió su nombre de pila por el de Pablo de la Cruz. Y actualmente lo conocemos como San Pablo de la Cruz, cuya fiesta estamos celebrando. Considero que no está de más recordar que San Pablo de la Cruz, vivió en una Italia marcada por las luchas de clases y conflictos políticos, un período bélico, el cual marcó al pueblo por la pobreza, la miseria y las enfermedades.

 

Frente a estos problemas, siente el llamado a fundar una Congregación religiosa, cuya finalidad es anunciar a los más necesitados el mensaje de la cruz. El recuerdo de la Pasión de Cristo y su predicación es la fuerza que puede transformar el mundo. La vida de Pablo de la Cruz es de reflexión, oración y trabajo. En su predicación, Pablo, elige, un tema central: La Pasión de Cristo. En ella ve, “la obra más formidable del amor de Dios”, “el remedio más eficaz para los males de su tiempo”.

 

Se convierte de ese modo en memoria y conciencia del porqué y para qué de la muerte de Jesús, reconoce que “el olvido de la Pasión es la causa de los males de la humanidad.” Pablo invita a sus hijos a preferir, para misionar, los lugares más pobres y abandonados, más insalubres y difíciles (las marismas). Por eso, los hijos e hijas de san Pablo de la Cruz, resumimos así su espíritu y su herencia: “Los pasionistas solidarios con los crucificados de hoy, nos abrimos a la fuerza de la cruz para afrontar proféticamente la injusticia y anunciar de modo creíble al Dios de la vida.” Que el Espíritu Santo, siga tocando nuestros corazones para que a ejemplo san Pablo de la Cruz, que fue un predicador insigne del evangelio de la Cruz, nosotros sepamos responder con generosidad al mensaje de la cruz y seamos profetas alegres del Reino. San Pablo de la Cruz: ruega por nosotros. ¡Feliz fiesta mis hermanos!

P. Juan Manuel Rodríguez Mejía, C.P.