Profesión temporal de los novicios

El sábado 4 de julio de 2020, seis novicios de la Provincia de Cristo Rey (México y República Dominicana) y uno de la Provincia de San Pablo de la Cruz (Estados Unidos), emitieron su profesión religiosa al concluir el año canónico del noviciado. La celebración se llevó a cabo en el Retiro del Beato Domingo Barberi, en El Pueblito, Querétaro, con una mínima cantidad de fieles, debido a las indicaciones emitidas por las autoridades civiles y eclesiásticas para frenar la transmisión del virus causante de la enfermedad Covid 19. Fue presidida por el P. Francisco Valadez, C.P., Superior Provincial, concelebrando los padres Salvatore Enzo del Brocco, Primer Consultor de la Provincia de San Pablo de la Cruz, Victor Hugo Álvarez, Ángel Antonio Pérez, además de siete sacerdotes.

Compartimos la homilía pronunciada por el P. Salvatore Enzo del Brocco, C.P., Primer Consultor de la Provincia de San Pablo de la Cruz.

Por la profesión religiosa, todos tenemos el mismo voto: hacer memoria y promover la memoria de la Pasión de Jesucristo. Así está en los primeros números de nuestras Constituciones (Const. 2 a 6). Y los verbos indican el sentido de hacer memoria de la Pasión de Cristo. 

 

Anunciamos la Pasión como remedio a los males del mundo. Estamos llamados a anunciar; no estamos llamados a quedarnos en silencio, especialmente en esta hora del mundo no podemos quedarnos en silencio. El grito de los pobres tiene que ser nuestro grito; este grito tiene que subir hasta el cielo para hacer retumbar los oídos de Dios. Compartimos los gozos y las angustias de nuestros hermanos y hermanas, siendo capaces de leer los signos del los tiempos para ver lo que realmente pasa. Compartir no es simplemente a nivel espiritual, sino también a nivel corporal. Uno comparte y es compasivo en el momento en que se percibe lo que pasa a los otros con los mismos sentimientos. Si lo que sucede a los otros no toca nuestros corazones no estamos compartiendo; no es suficiente que el sufrimiento de Jesús Crucificado toque nuestro corazón. El sufrimiento de Jesús que Resucitó y está sentado a la derecha del Padre y los sufrimientos de los crucificados de nuestro tiempo constituyen un solo misterio Pascual; no hay distinción. Si soy capaz de conocer a Jesús en los sacramentos, en la liturgia y en la oración pero soy incapaz de reconocerlo en los sufrimientos del pueblo, significa que espiritualmente no estoy creciendo. Trabajamos para eliminar y suprimir las causas que angustian a los hombres. Buscamos, en la Pasión de Jesús, la unidad de nuestra vida. Cada uno de nosotros es diferente es distinto; cada uno de nosotros tiene un talento particular; no podemos hacer todos lo mismo. El Papa Francisco insiste que tenemos que trabajar la unidad en la diversidad; la unidad la buscamos en la Pasión de Jesús; no importa lo que haremos en nuestra vida, lo importante es que lo hacemos lo hacemos a la luz de la Pasión. Promovemos la memoria de la Pasión con palabras y obras. Si nuestras palabras no están acompañadas de obras son palabras vacías. San Pablo VI, en Evangelii Nuntiandi escribía que el mundo necesita de testimonios más que de maestros. Tenemos que vivir lo que predicamos. Hoy se necesitan personas de autenticidad. En los medios de comunicación encontramos muchas palabras; necesitamos de testimonios. Las personas necesitan tocar con sus manos la Pasión que llevamos en nuestros corazones. Y este voto que comúnmente decimos que es el cuarto, en realidad es el primero. Nuestras Constituciones nos dicen que los consejos evangélicos deben ser leídos desde este vínculo. Ser pobre como el Crucificado; ser obediente como el Crucificado; ser casto como el Crucificado. 

La primera lectura decía que la única exigencia que hace Dios a los llamados es que no tengan miedo: pasarán por la corriente, pasarán por el fuego, pero no tengan miedo. Jesús no hace falsas promesas, no nos engaña; nos invita a no tener medio de ser testimonios en medio de la corriente y aun contracorriente; no tener miedo porque siempre seremos signos de contradicción, como dice la segunda lectura. No pensemos que el mundo nos va a aceptar; no pensemos que seremos la mayoría; seamos como la pequeña semilla que contiene una fuerza que nosotros no podemos contener. En este día, esta semilla está puesta en sus corazones o mejor dicho, esta semilla fue puesta en sus corazones el día de su bautismo; ahora ustedes la están descubriendo y quieren que esta semilla sea un árbol que da frutos. ¡No tengan miedo! ¡Gracias por su testimonio al decir sí a Dios en medio de estos tiempos difíciles! Amén.

Terminada su homilía, el P. Francisco Valadez compartió con los aún novicios unas ideas sobre la vivencia de los votos religiosos:

Los votos tienen una dimensión trimitaria. El Padre es quien llama por medio del Hijo, en el Espíritu. Tienen una dimensión cristológica pues se entienden a la luz del seguimiento de Cristo. Tienen una dimensión pneumatológica pues el carisma del fundador es una experiencia del Espíritu. Y tienen una dimensión eclesial porque, mediante los votos, se unen a la Iglesia. Y en este sentido, Pablo de la Cruz nos ofrece un gran testimonio pues amó entrañablemente a la Iglesia. Además, los votos son expresión de tres relaciones fundamentales: con Dios, al que está ligado la castidad en contraposición a la concupiscencia de la carne; la relación con los demás, a quien se vincula la obediencia en contraposición a la soberanía de la vida; con las cosas, a quien se liga la pobreza, en contraposición a la posesión desmedida de los bienes. 

​Jóvenes, tengan el valor de remar más adentro, incluso cuando parezca que se han esforzado toda la noche sin resultado. Crean en la fuerza de la palabra de Dios que les ha dicho que echen las redes. Tengan el valor de ser consagrados en estos tiempos de posmodernidad. 

Transmisión de la Profesión religiosa al término del año del Noviciado de los hermanos Iván Bonilla Trejo, Alexis Yobani Chávez Isidor, Samuel Joseph, Anyelo Alberto Santos del Pilar, Milton Manuel Vázquez Lara, Carlos Alberto Lantigua Checo y José Andrés García Meza. Retiro del Beato Domingo Barberi, El Pueblito, Querétaro, 4 de julio de 2020.

© Secretaría de la Provincia de Cristo Rey

Ciudad de México, año 2020

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