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Celebración Eucarística 

en la profesión perpetua de votos religiosos

del Coh. José Pablo Lara Chávez, C.P.

El sábado 16 de octubre, el Coh. José Pablo Lara Chávez, C.P., emitió la profesión perpetua de votos en manos del P. Víctor Hugo Álvarez Hernández, Superior Provincial. La celebración se llevó a cabo en la Parroquia del Espíritu Santo y Señor mueve corazones, en la Ciudad de México.

HOMILÍA

Nos hemos reunido para acompañar con nuestra oración y nuestro cariño a nuestro hermano José Pablo de Jesús, quien ha tomado la generosa determinación de consagrar totalmente su vida, su cuerpo y su alma a Dios. Él que lo llamó hace algunos años del ceno de sus familia a formar parte de la Congregación de la Pasión, al haber vivido y conocido el carisma Pasionista en cada una de sus etapas de formación, emitirá sus votos de pobreza, castidad y obediencia, haciendo el voto particular de nuestra familia religiosa de vivir y hacer memoria de la Pasión de Cristo. Para nuestra familia religiosa es un día de alabanza y acción de gracias por el regalo de la vocación de nuestro hermano José Pablo.

Retomando las lecturas que hemos escuchado, de manera muy especial la Carta a de Pablo a los Corintios, encontramos que para el apóstol, el centro de su predicación es la Cruz de Cristo; así lo tendrá que ser para nosotros, ya que la Cruz es un misterio en el cual, la sabiduría de Dios tiene su máxima expresión. No es tanto una enseñanza de ideas brillantes como las que buscaban los paganos con las escuelas filosóficas o de resultados sorprendentes como las señales que estaban esperando los judíos. Lo que es apóstol Pablo presenta es la Cruz de Cristo, que resulta lo más absurdo para quienes buscan sabiduría y lo más inútil para quienes buscan una señal extraordinaria.

Cristo Crucificado es un absurdo porque Dios, que no necesita de nosotros, sale a buscarnos. Es ilógico que nosotros que tanto necesitamos de Dios, muchas veces le demos la espalda en una sociedad que es indiferente a los intereses de Dios; pero es todavía más absurdo y loco que él, que no nos necesita, nos busca y quiere atraernos hacia su salvación.

La sabiduría o la lógica del mundo es la del intercambio, que mira su provecho, sus planes y ventajas; ser sabio para este mundo es tener lo necesario para alcanzar los objetivos, los propósitos y los fines personales. Es la que me ayuda a ganar más, a tener prestigio y la que me hace estar bien situado en la vida. Es una sabiduría vacía que lleva a vivir a las personas insatisfechas.

Esa experiencia de vacío interior nos lleva a buscar lejos de Dios lo que sentimos que nos hace falta y el mundo busca llenar nuestros vacíos. Como religioso, José Pablo, corres ese enorme peligro: ser un religiosos insatisfecho y vacío que para llenarse busca su propio provecho y sus intereses, queriendo sobresalir y destacarse, no para estar al servicio de los demás, sino para sí mismo; teniendo grandes metas, perspectivas muy altas pero que no lográndolas se siente feliz. Lo que no encontramos en el mundo, nosotros lo hemos de encontrar en la Cruz.

Porque en la Cruz de Cristo hay un amor que va más allá de todas las razones, porque el amor que tiene razones es un amor que tiene límites, si Dios nos amara porque nos portamos bien, entonces cuando nos portamos mal dejaría de amarnos; si Dios nos amara porque le obedecemos, entonces cuando le desobedecimos dejaría de amarnos. Pero si el amor de Dios está por encima de todas las razones, entonces podemos contar con su amor. Su amor no tiene condiciones. Lo que nos toca a nosotros es extender esa noticia en el mundo, llevarle al mundo la certeza de que siempre podrán contar con el amor misericordioso de Dios. En eso consiste la sabiduría de Dios: en un amor generoso que se nos entrega porque somos sus hijos, porque necesitamos de él, porque somos imperfectos. Mientras que la sabiduría del mundo es egoísta porque lo que ella busca es su propio beneficio y beneplácito.

Querido José Pablo, es sabido que te distingues por una gran inteligencia, pero ¿qué es esa inteligencia sin sabiduría? ¿Qué es esa inteligencia sin servicio? ¿Qué es esa inteligencia sin amor? ¿Qué es esa inteligencia sin Cristo? 

La vida de un consagrado está llamada a descubrir los vacíos que hay en su vida para poder dar un grito interior dirigido a Dios y decirle: "¿Qué me falta, Señor?" Ese es el inicio y el camino de una hermosa conversión por la que habremos de pasar muchos. Poder llegar a sentir el fracaso en las cosas que nos hacen sentir seguros, sentirnos vacíos cuando aparentemente lo teníamos todo. Yo te pido, querido hermano, que tu única seguridad sea siempre Cristo y tu única certeza sea su amor.

Apreciado hermano, tienes la enorme tarea de predicar el absurdo de la Cruz al mundo, en medio de tantas muertes violentas, odios y conflictos; tú tendrás que predicar a ese Crucificado de quien hemos escuchado en la lectura del evangelio. Porque nosotros hemos querido recordar en este día esos aspectos más importantes de la Pasión del Señor. ¿Qué es lo que pretendemos encontrar en todos esos actos de humillación, de sadismo, cuando escuchamos como desplazan ese cuerpo de nuestro Señor? Como nos dice el profeta Isaías: si siquiera parecía humano.

Los detalles de la Pasión de Cristo son dolorosos al oído, lastiman el corazón, pero sieguen siendo revelaciones del amor, del poder y la misericordia de Dios, como nos decía nuestro Santo Padre Pablo de la Cruz: "La Pasión de Cristo es un océano inmenso del amor de Dios".

Son revelación también de la sabiduría de Dios, porque el camino largo de la Pasión y del sufrimiento tiene muchas y muy profundas enseñanzas. En la Pasión no sólo recibimos el don inapreciable de la salvación sino que obtenemos la enseñanza esencial para nuestra vida cristiana y nuestra propia vida como religiosos Pasionistas.

El evangelio de San Juan pone su mirada en nuestro Señor Jesús de una manera tan especial para obsequiarnos tesoros preciosos y revelaciones especiales de como es Jesús, cuánto nos amó y que significa creer en ese Jesús.

En la Pasión de Jesús miramos el prodigio por excelencia del amor de Dios, la señal inmensa de la cercanía y la presencia del amor apasionado por una humanidad crucificada. La Cruz es la gran señal de la Sabiduría Divina, es expresión de su poder y su amor por nosotros. Que llevando en tu corazón y en tu vida el amor apasionado de Cristo Crucificado puedas entregarlo en consuelo, en ternura, en compasión y caridad a todos tus hermanos.

Por último, no quisiera dejar de lado los consejos evangélicos de nuestra vida. Los votos tienen en nuestra vida consagrada un lugar central, los cuales, son la expresión concreta del seguimiento de Jesucristo. Seguir a Cristo es conocer y aplicar sus enseñanzas. Pero todo el mundo puede seguirlo hasta cierta medida, basta que alguien se disponga a ser su seguidor. Por lo tanto, ¿qué es lo propio de la vida consagrada? Es un seguimiento más cercano y la cercanía comienza cuando deseo que a mí me suceda lo que le sucede a Cristo, lo cual, se expresa en la vivencia de los votos. La Iglesia da importancia a los tres votos porque cada uno de ellos toma algo que es muy propio de la vida humana. Se puede decir que la vida consagrada es un ofrecimiento de sí mismo a Dios. Como un sacrificio de amor y cuando se hace un sacrificio sólo se puede entregar lo que uno tiene. Y ¿qué es lo que uno tiene? Se puede decir que uno tiene sus pertenencia y con el voto de pobreza uno quiere poner a disposición de Dios esas pertenencias. Pero además, uno también tiene su capacidad de amar y su necesidad de ser amado; a través del voto de castidad se entrega esa parte de nuestra vida. Además, uno tiene su propia voluntad, con la cual, uno decide qué hacer con la propia vida, eso es lo que ofrecemos a Dios a través de la obediencia.

Así que a través de los tres votos estamos entregando a Dios nuestros bienes, nuestro amor y nuestra voluntad. Observemos que con los votos de pobreza y castidad estamos entregando nuestro pasado y nuestro presente. Con el voto de obediencia entregamos de manera especial nuestro futuro.

Considero importante, José Pablo, la importancia que tiene la vida comunitaria porque es como el voto integral. La persona que vive y permanece en la comunidad es la persona que más fácil puede vivir los votos. Y a la vez, la persona que busca la hermosura de los votos termina encontrando que el espacio más natural y el espacio más aireado para vivir los votos es la vida en comunidad, que es lo propio de nosotros los religiosos.

Como la vida de comunidad lleva al cumplimiento de los votos, quiene está viviendo en comunidad debe tener un grado de renuncia a los bienes particulares; es decir, la vida de comunidad es una invitación al compartir y a poner en común los bienes. Por eso es perfectamente natural que la vida comunitaria facilite la vivencia del voto de pobreza y dígase otro tanto de la afectividad y de la castidad. En la medida en que somos parte de una comunidad, se facilita enormemente la castidad pues la comunidad nos ayuda a vivir con fidelidad lo que nosotros somos como personas consagradas en nuestro corazón. 

José Pablo, finalmente, te recomiendo que acudas continuamente a la intercesión de María. En ella, podrás encontrar el mejor ejemplo de tu consagración. Pues ella es la mujer orante, la mujer fiel y la discípula más pura de quienes han hecho de Cristo el centro de su vida.

P. Víctor Hugo Álvarez Hernández, C.P.

Superior Provincial

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