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Ordenación sacerdotal

del Diácono Luis Miguel Reynoso Batista, C.P.

Catedral de San Francisco de Macorís

16 de agosto de 2022

El martes 16 de agosto de 2022, Su Excelencia Reverendísima Mons. Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, Obispo de San Francisco de Macorís, confirió la Ordenación sacerdotal al Diácono Luis Miguel Reynoso Batista, C.P. La celebración se llevó a vaco en la Catedral de Santa Ana en San Francisco de Macorís, ante un considerable número de fieles y sacerdotes.

HOMILÍA

Saludamos desde aquí al P. Víctor Hugo Álvarez Hernández, Superior Provincial de los Padres Pasionistas.

 

Quiero dirigirme de manera especial a Luis Miguel. Tú eres ordenado sacerdote según el rito de Melquisedec para el servicio de la Iglesia y para vivir el carisma de tu Padre fundador, San Pablo de la Cruz. Tú eres consagrado y enviado para vivir el mandado de San Pablo de la Cruz de predicar la Pasión de Jesucristo como el don más maravilloso del amor de Dios, la fuerza que puede transformar al mundo entero. Tú participas de este carisma de transformar y eres ungido por el Señor para transformar. Como sacerdote tendrás que poner el mayor empeño en cumplir el mandato del Evangelio: anunciar la Buena Noticia. Tú estás llamado por medio de la unción a transformar la sociedad, a transformar la Iglesia. Tú estás ungido para transformar la vida de las personas, de aquellas personas que se te encomendarán para pastorear o acompañar, es decir, aquellas personas que tu Superior pondrá bajo tu responsabilidad. 

En Isaías escuchamos: "El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido y me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres y liberar a los prisioneros". Tú debes vivir tu sacerdocio con pasión y desde la Pasión. Eres ordenado para unirte al sacrificio de Cristo en la Cruz y para celebrar el sacrificio de la Eucaristía como ofrenda de acción de gracias agradable a Dios. Vive tu vida sacerdotal no como un peso que se vive con tristeza sino como la ofrenda agradable a Dios que sube hasta su presencia. Acepta el dolor y los sufrimientos que puedan venir a tu vida. Como Pasionista debes llevar esta característica: en medio del dolor predica la gloria de Dios.

Precisamente en la sacristía, antes de salir, conversábamos sobre el dolor. Y decíamos que el dolor es algo positivo porque nos lleva a descubrir cuáles son las carencias del cuerpo. Una fiebre indica que hay una infección o una enfermedad que se debe combatir. No huyas del dolor. Pon el corazón y la mente en todo lo que realizas. Presta atención a todos los detalles y no te distraigas en las cosas banales ni en las cosas que puedan apartarte de tu vida sacerdotal. Presta atención a tu vida espiritual ya tu vida pastoral.

 

Con tu ordenación vas a renovar la misión de los Pasionistas para servir al Señor crucificado y resucitado. En cada nuevo sacerdote Pasionista debe darse una refundación de la comunidad: tú debes traer nueva vida con tus ideas, con tu pensamiento, con tu ejemplo, para que la comunidad Pasionista se mantenga siempre firme en la fe y en aquel propósito del Padre fundador. 

Luis Miguel, la fuente principal de tu sacerdocio será el amor a la Pasión de Jesucristo. Esto será el motor de tu vida espiritual. No te olvides nunca de orar. Podrás estar muy ocupado en las actividades que te encomiende la comunidad pero no te olvides de hacer oración. Recuerda que el Señor ha dicho: "Vengan a mí los que están cansados y agobiados por la carga y yo los aliviaré".

La fraternidad sacerdotal. Vivirás en comunidad. Debes vivir y predicar mirando a la comunidad, a tus hermanos sacerdotes. No esperes que sean ellos los que se acerquen a ti; tú busca estar siempre con ellos, con tu comunidad. Otra fuente de tu vida espiritual será la obediencia: obediencia a tu Obispo y a tus Superiores. Cada vez se hace más difícil la vida comunitaria porque es sumamente difícil obedecer. Y es que se piensa que desobedecer es un derecho; pero nosotros sabemos que la obediencia es un don de Dios. El mayor regalo de amor que la Iglesia pide a sus hijos es la obediencia. Luis Miguel, siempre sé obediente a tus Superiores. 

El caudal que llevará a buen término tu vida sacerdotal será tu disponibilidad en el servicio. Lo escuchamos en el Evangelio: "El que quiera ser grande que sea el servidor de todos, como el Hijo del hombre que no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida en rescate por todos". Siempre presto al servicio. Que tu servicio manifieste tu pertenencia a la tu comunidad religiosa y a la Iglesia. 

Está siempre presto a la escucha: la escucha de la voz de Dios que se manifiesta a través de las personas que te rodean, incluso la voz del niño más pequeño o de la persona más anciana te puede hacer descubrir la voz de Dios. 

No olvides celebrar la Eucaristía, con alegría y devoción. La Eucaristía no se lee, se celebra. Y digo esto porque en algunas partes se dice: "Voy a leer la Misa" pero la Misa no se lee, se celebra. Y para celebrar debemos estar preparados, debemos estar animados; no se celebra la Eucaristía con desánimo sino con pasión.

Trata de vivir siempre la conversión pastoral. El Papa Francisco nos pide siempre la conversión pastoral. El camino sinodal busca lograr una Iglesia convertida pastoralmente. Como servidor, con tu palabra, con tu acción, con tu manera de vivir deberás manifestar que la conversión pastoral es una realidad en nuestra Iglesia. 

¡Vive con pasión lo que con pasión iniciaste! 

+ Mons. Ramón Alfredo de la Cruz Baldera

Obispo de San Francisco de Macorís

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