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Ordenación diaconal

del Coh. José Pablo Lara Chávez, C.P.

Parroquia del Espíritu Santo y Señor mueve corazones

27 de agosto de 2022

El sábado 27 de agosto, el Coh. José Pablo Lara Chávez, C.P., fue incorporado al orden de los diáconos por la oración consecratoria y la imposición de manos de Mons. Salvador González Morales, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México. La celebración se llevó a cabo en la Parroquia del Espíritu Santo y Señor mueve corazones, en la Ciudad de México, ante varios hermanos de la Provincia y un considerable número de fieles. 

HOMILÍA

 

Ustedes saben que los poderosos los oprimen, dice el Señor en el Evangelio del día de hoy. Y estamos justamente con la alegría de un hermano nuestro que ha dicho sí para el servicio. La experiencia del ministerio diaconal siempre en miras al ministerio presbiteral.

 

Toda la palabra que hoy se nos regala nos va llevando desde el primer momento a descubrir cómo es que José Pablo está hoy aquí. En primer lugar porque se ha sentido llamado, escuchábamos en la primera lectura justamente la vocación del profeta, que ha sido una experiencia para el profeta, fuerte, ante esa invitación que Dios le hace. Fuerte porque el mismo profeta se experimenta limitado, se experimenta joven delante de la misión que el Señor le quiere dar. Pero inmediatamente después de esta expresión del profeta por sentirse limitado viene la palabra del Señor sobre él para asegurarle su ayuda. Por eso lo invita a no tener miedo.

Hace un momento cuando llegaba, le decía a José Pablo si estaba nervioso. Y le decía: "Tú tranquilo, yo nervioso". Aquí es solamente disponer, porque el caminar en la respuesta del Señor se ha dado ya en la formación. Estos años han sido justamente para ir disponiendo a la persona a responderle al Señor. Tus formadores en la Congregación, te han dado los elementos, hasta donde es posible, para que tú puedas responder y hoy estás aquí respondiéndole al Señor, diciéndole de nueva cuenta que sí. Y no hay que decir: "Soy un muchacho", sino confiar en que el Señor te acompaña y es él quien te fortalece.

En esta misma respuesta que hoy José Pablo quiere dar al Señor, de entregarle toda su vida, descubriendo que todo empezó el día en que él experimentó esta inquietud, hoy el Señor nos ayuda también a entender un poco más el ministerio de los diáconos, dónde surgen los diáconos. Por eso acabamos de escuchar en el libro de los Hechos de los Apóstoles que al ir creciendo la comunidad, habían ministerios, había que ir diversificando los ministerios; particularmente el tema de la caridad. Es lo que más nos subraya aquí, el libro de los Hechos de los Apóstoles: la caridad. De tal manera que el diaconado está justamente dentro de la Iglesia para atender este aspecto tan importante, porque es el aspecto testimonial, es el que deja ver de alguna manera, que la vida del discípulo de Jesús es una vida para servir, para servir a los demás, para ayudar a los demás. Y por supuesto en esto, el Maestro fundamentalmente es el Señor Jesús, es él quien ha venido a servirnos, es él quien ha venido a servirnos de una manera excepcional. Por esto, creo que este tiempo de tu diaconía, te ayudará tanto la espiritualidad de esta Congregación a la que perteneces, porque el servicio que el Señor ha venido a darnos queda perfectamente rubricado en su entrega en la cruz. En esta contemplación, en esta vivencia del misterio de su Pasión y muerte encontramos como ha querido el Señor servir a la humanidad, servirnos a cada uno de nosotros. De tal manera que esta diaconía será una hermosa oportunidad para adentrarte todavía más en esta espiritualidad. Y por supuesto en este carisma propio de la Congregación; el Señor ha venido a servirnos.

Como acabamos de escuchar en el evangelio, el Señor llama la atención de sus discípulos. Están discutiendo en el camino quién es el más importante, quién es el más grande, porque ellos se imaginaban que al tener al Señor Jesús junto a ellos, una vez que se instaurara el reino que tanto les predicaba, entendiendo que había un reino terreno, un reino material, cada uno sería el ministro de alguna cosa, y entonces uno y otro se peleaban por quien llegaría a ser más grande, quién sería el más importante. Y entonces viene la gran enseñanza de Jesús, con este fragmento, con estos versículos que hemos escuchado: los poderosos oprimen las naciones, ellos tienen el poder y la manera de hacer ejercer el poder, es sometiendo a los más pequeños. El Señor enseña sus discípulos y nos enseña a nosotros que el verdadero poder, como dice el Papa Francisco, es el servicio. Entre ustedes tiene que ser diferente, dice el Señor Jesús, entre ustedes tienen que ser, por supuesto, que quieran ser grandes, que quieran ser los primeros, pero entre nosotros ese ser grande, ser el primero, está en el servicio. Por eso, plena disponibilidad, José Pablo, para el servicio. Que sea algo te distinga, ahora en él diaconado, pero después en tu presbiterado, que puedas mostrar este deseo y estas ganas de servir.

El sacramento se hace patente de manera clara en tu servicio a la Palabra de Dios, que también tendrás que proclamar con toda dignidad, pero esta proclamación se hace vida a través de la caridad y por supuesto colaborarás en la tarea de disponer la Mesa, de disponer el altar. Con esta idea también de que así como servimos a la mesa del altar, servimos a la mesa de aquellos que son el tesoro para nosotros, el tesoro de la iglesia, que son nuestros pobres, los necesitados. Y claro que esta experiencia del diaconado, en estas dos formas, atendiendo la palabra y atendiendo al servicio de la Mesa de la Eucaristía, se va plasmando en tu vida, en todos los aspectos de tu vida en el servicio que ahora de manera muy completa hace desarrollar.

 

Sé que te vas a alejar de tu tierra, eso es también un gran desafío para el trabajo, para el ministerio. Sentirte dejado de las seguridades te ayudará a vivir de manera muy atenta este tiempo del diaconado.

Servidores del Señor, servidores para el pueblo de Dios. Hoy el Señor quiere darnos un nuevo ministro al que muchos de ustedes han acompañado a lo largo de este tiempo, con su oración, con su amistad, con su cariño. Y por supuesto hoy les pedimos de manera muy especial que no dejen de acompañarlo, porque este no es el momento de llegar a la meta, sino que es el inicio de la muestra total de la entrega al Señor a través de una forma muy simple, muy sencilla como nos lo ha mostrado el Maestro; a través del servicio a todos y cada uno de ustedes.

 

José Pablo, que el Señor te bendiga abundantemente. Que las gracias que hoy vas a recibir sean para ti un aliento constante. Que esta asamblea festiva y alegre te recuerde siempre cómo el Señor te está recibiendo con alegría para que tú puedas donar tu vida en el servicio a tus hermanos. Hoy es a través de este ministerio pero mañana será a través también del ser sacerdote de Cristo y de la Iglesia.

Así sea y que el Señor te bendiga siempre.

+ Mons. Salvador González Morales

Obispo auxiliar de México

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