P. Héctor Rangel Galván, C.P.

1964 - 2021

El sábado 20 de febrero, el P. Héctor Rangel Galván, C.P., fue llamado por Dios para celebrar eternamente la Pascua de Cristo. Tenía 56 años y nueve meses de vida; 38 años de vida religiosa; y 28 años y cuatro meses de vida sacerdotal. ¡Descanse en paz!

Héctor Rangel Galván nació el 2 de mayo de 1964, en Apaseo el Grande, municipio del estado de Guanajuato, México. Fue el segundo de los ocho hijos del matrimonio de José Rangel Flores y Ma. de Jesús Galván. El 24 de mayo de 1964, a sólo unos días de su nacimiento, fue incorporado a la Iglesia por el sacramento del bautismo, y confirmado en la fe el 2 de enero de 1966, en la Parroquia de San Juan bautista, en Apaseo el Grande, Guanajuato. Ingresó al Seminario menor de los Pasionistas, en la Ciudad de México, el 7 de agosto de 1978; dos años después fue enviado a Zamora, Michoacán, para concluir los estudios de educación media superior. El 1 de febrero de 1982, inició el año de Noviciado en la Comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe, en Apaxco, Estado de México; concluido el año canónico, el 5 de febrero de 1983, emitió los votos religiosos comprometiéndose a promover la memoria de la Pasión de Jesucristo con su vida y apostolado; compromiso que cumplió durante toda su vida. Cinco años más tarde, el 5 de febrero de 1988, emitió los votos perpetuos en la Comunidad del Beato Domingo Barberi, en El Pueblito, Querétaro. Fue incorporado al Orden los diáconos por la imposición de las manos de Mons. Manuel Samaniego Barriga, Obispo de Cuautitlán, el 26 de mayo de 1990, en la Parroquia de la Pasión, en la Ciudad de México. Y el 17 de octubre de 1992, fue ordenado sacerdote por Mons. Samuel Ruiz García, Obispo de San Cristóbal de las Casas, en el templo de Nuestra Señora de Guadalupe, en la colonia Los Olvera de Querétaro.

 

En septiembre de 1991, concluido el tiempo de la formación inicial, fue enviado a la Comunidad del Beato Domingo Barberi, en El Pueblito, Querétaro. En septiembre de 1994, fue destinado a la Comunidad de la Inmaculada Concepción, en la Ciudad de México, desempeñándose como Superior y docente del Instituto Francisco Possenti. En julio de 1995, se le destinó a la Comunidad del Beato Domingo Barberi, como Maestro de novicios. En el año 2000, durante la celebración del II Capítulo Provincial fue nombrado Consultor de la Provincia, oficio que desempeñó hasta el 2004. Durante este cuatrienio, tuvo como residencia la Comunidad del Perpetuo Socorro, en Guadalajara, Jalisco, sirviendo como Director de estudiantes. Cabe mencionar que durante estos años trabajó arduamente, con otras familias religiosas, en la fundación del Instituto de Filosofía (IFFIM).

 

En el verano de 2004, concluido su servicio en la formación de los estudiantes, permaneció en la Comunidad de Guadalajara, hasta que, en el año 2006, fue enviado a la Comunidad de San Gabriel de la Dolorosa, en Cuernavaca, Morelos, como colaborador del Centro de Espiritualidad Pasionista. En septiembre de 2008, fue destinado a la Comunidad del Beato Domingo Barberi, en El Pueblito, Querétaro, como coordinador del Centro Misionero Pasionista. Y el 12 de agosto de 2010, fue nombrado Superior de esta Comunidad. Conviene señalar que durante estos años el Centro Misionero tuvo un notable crecimiento, tanto en la predicación de misiones como en la formación de misioneros laicos. Por estos mismos años, desarrolló un importante apostolado en favor de los matrimonios: fue Consejero Nacional de las Comunidades Familiares Misioneras (COFAMI), acompañante de las Escuelas Cristianas Comprometidas (EAS) del estado de Querétaro y, ocasionalmente, asesor del Movimiento Familiar Cristiano.

 

En septiembre de 2016, habiendo sido nombrado Consultor Provincial, fue enviado como Superior a la Comunidad del Perpetuo Socorro, en Guadalajara, Jalisco. Y un año más tarde, el 18 de septiembre de 2017, fue nombrado Director de estudiantes de Filosofía en esta comunidad. Desempeñó tales oficios hasta el 21 de agosto de 2018, fecha en que presentó su renuncia, con el fin de tener un tiempo para descansar, revisar su historia y renovar su respuesta a Dios en bien de su Pueblo.

 

En junio de 2019, fue destinado a la Comunidad del Beato Domingo Barberi, en El Pueblito, Querétaro, para colaborar en la formación académica de los novicios. Sin embargo, su estancia en esta comunidad fue breve debido a que aceptó la invitación de colaborar en la atención a la comunidad hispana de la Parroquia de Santa Anna, en Carolina del Norte, en los Estados Unidos, donde anteriormente había predicado ejercicios cuaresmales. De este modo, el 16 de octubre de 2019, salió de México hacia los Estados Unidos. Y como era de esperar, su ministerio fue reconocido y valorado por los laicos que rápidamente se sintieron identificados con su carisma, cercanía y trato sencillo.

 

En diciembre de 2020, después de un fecundo apostolado, comenzó a recorrer con Jesús crucificado el camino hacia el Calvario. Y es que, habiendo sido infectado por el coronavirus, el 27 de diciembre, tuvo que ser hospitalizado. Desde entonces, estuvo luchando «admirablemente» contra las secuelas que el Covid dejara en su cuerpo: infecciones pulmonares, daños renales e inestabilidad en la presión arteria. Después de ocho semanas de sufrimiento, a las 17.18 hrs., del sábado 20 de febrero de 2021, fue llamado por Dios para celebrar eternamente la Pascua de Cristo, a quien había donado toda su existencia. Tenía entonces cincuenta y seis años, nueve meses y dieciocho días de vida; treinta y ocho años y quince días de vida religiosa; y veintiocho años, cuatro meses y tres días de vida sacerdotal.

P. Eloy Medina Torres, C.P.

                                                                                                                                                                                                            Consultor 

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Ciudad de México, año 2021

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