Convivencia vocacional en la República Dominicana

Del 24 al 26 de enero de 2020, en la Comunidad de San Pablo de la Cruz, La Peña, tuvimos una Convivencia vocacional, contando con la participación de diez jóvenes, procedentes de distintos lugares del país, y un extranjero, oriundo de la vecina República de Haití.

 

El dinamismo de la convivencia fue el siguiente: dinámica de integración (bienvenida y presentación), momentos de oración (misas, laudes, rosario), reflexión personal y comunitaria (tema vocacional), recreación (video formativo: “El Cristo del Océano”), limpieza de casa, entrevistas y evaluación. 

 

El tema vocacional se tituló: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1Sm 3, 1-10), dividido en tres momentos: Escucharme, Escucharnos, Escucharlo. De los cuales, compartimos algunas ideas:

Llamados para estar con él (1Sm 3,10).

 

  • El tercer capítulo del primer libro de Samuel nos ayuda a entender la vocación en su justa medida; Dios que toma la iniciativa y la persona que responde en total libertad, después de una escucha atenta y con la ayuda de mediaciones humanas y circunstanciales. 

  • El texto pone el tema de “la escucha” como un elemento fundamental en toda vocación. La escucha de Samuel se da en tres rasgos principales: se escucha a sí mismo, escucha a los demás y escucha a Dios. Nos enseña que la vocación se responde cuando tenemos la capacidad de escucha. 

  • Samuel nos enseña que la escucha va de la mano con la obediencia (1Sm 3,9): “Anda, acuéstate. Y si te llama alguien responde: ‘Habla, Señor, que tu siervo escucha’”. Escuchar a los demás es un paso de importancia capital en la dinámica vocacional. Dios no sólo se vale de los otros como instrumentos para la llamada sino que los utiliza como clasificadores en la llamada misma. Es verdad, Elí puso en ruta a Samuel para dar una respuesta positiva a la llamada, pero fue posible gracias a su escucha obediente.

  • Samuel puede escuchar e identificar la voz de Dios que lo llama (1Sm 3,10): “El Señor se presentó y lo llamó como antes: ‘¡Samuel, Samuel!’”. Samuel responde la llamada de Dios, como resultado de escucharse a sí mismo, escuchar a los demás (Elí) y escuchar a Dios. 

  • El movimiento vocacional en la experiencia de Samuel constituye un ejemplo actual para nuestros jóvenes. Dios no deja de llamar, y hoy continúa haciéndolo a su manera; muchas veces similar a la experiencia de Samuel, otras quizá no tan similares; pero todas son llamadas con un elemento común: su voz que llama y necesita ser escuchada para poder ser respondida. 

 

La convivencia fue evaluada positivamente. Sigamos orando por las vocaciones para que el Dueño de la mies mande obreros a sus campos (cfr. Lc 10,2). En esta convivencia colaboraron los Padres Genelio García, Adony Reyes y Juan Manuel Rodríguez, así como los aspirantes Domingo de la Cruz, Ángel Miguel Jerez y Daniel Antonio García.

P. Juan Manuel Rodríguez Mejía, C.P.

© Secretaría de la Provincia de Cristo Rey

Ciudad de México, año 2020

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